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Cómo funcionan las bombillas inteligentes

Fotografía de una bombilla inteligente.

Las bombillas smart nos permiten cambiar de color cuando queramos, regular la intensidad de la luz e incluso programar horas y franjas de encendido y apagado. Todo se hace con un simple clic en una app con nuestra propia voz a través de altavoces inteligentes como los de Google y Amazon… y cada vez existen más funcionalidades. Con el fin de arrojar luz sobre todas ellas, elaboramos esta guía sobre cómo funcionan las bombillas inteligentes.

De la bombilla incandescente a la inteligente

“Alexa, apaga la luz del salón”. “Hey Google, apaga LED habitación”. Hoy en día estas frases son comunes en multitud de viviendas españolas donde las bombillas inteligentes facilitan la gestión de quehaceres diarios. Sin embargo, el camino recorrido hasta la era de la iluminación inteligente en nuestros hogares ha sido muy largo, comprendiendo siglos de inventos y avances tecnológicos. 

Los precursores fueron la lámpara de aceite, aparecida en Egipto alrededor del año 4000 a.C., y las velas, de las que se tiene constancia en el 3000 a. C. Para el ‘nacimiento’ de la primera bombilla hubo que esperar muchos siglos más, y pese a la creencia popularizada, no fue Edison quien la inventó. Antes que el inventor, científico y empresario estadounidense, hubo otros que patentaron la bombilla y pusieron la primera piedra en al camino de la luz eléctrica. Edison, eso sí, fue el más listo y consiguió crear y comercializar en masa la primera bombilla útil en millones de hogares. 

El primer nombre clave en la línea de tiempo que llega hasta la bombilla inteligente es Humphry Davy. Este americano colocó en 1809 una tira de carbón entre dos polos, un avance que se considera el origen de la bombilla. Dos décadas más tarde, en 1840 concretamente, el químico británico Warren de la Rue superó la invención de Davy ubicando un filamento de platino dentro de un tubo vacío. ¿El resultado? Un aumento de la duración de la luz, pero todavía unos costes energéticos insostenibles para el lanzamiento al mercado del producto. 

No fue hasta 1875 cuando los canadienses Henry Woodward y Matthew Evans patentaron la bombilla. Esta patente de bombilla incandescente consistía en varillas de carbono en un cilindro de cristal lleno de nitrógeno… y el americano Thomas Alva Edison vio (y aprovechó) la oportunidad. En 1880 compró la patente de Woodward y Evans y empezó a vender en masa una bombilla de hasta 40 horas de duración. Este modelo superaba en autonomía a la bombilla de cristal sin aire formada por cables de platino y un elemento emisor de luz de carbono creada por el británico Joseph Wilson Swan en 1879: su invención solo duraba 14 horas encendida. 

La bombilla de Edison creció en popularidad progresivamente, pero el momento clave en su evolución tuvo lugar en 1898. En ese año, el americano compró otra patente, en esta ocasión del conocido como “Edison italiano”, Arturo Malignani. Este había creado una fórmula para manufacturar bombillas que duraban hasta 800 horas. De nuevo, la inteligencia y la astucia de Edison tomaron cartas en el asunto y la adquirieron. El éxito, a partir de ahí, fue rotundo y global.

Auge y caída de la bombilla incandescente

El progreso de la tecnología y de la industria durante todo el siglo XX repercutió positivamente en la bombilla incandescente. En 1904, el húngaro Sandor Just y el croata Franjo Hanaman patentaron una bombilla con filamento de wolframio y gas que mejoraba la eficacia del invento de Edison. Pequeñas modificaciones y mejoras se sucedieron hasta finales de siglo. No obstante, la llegada del siglo XXI con la aparición en el mercado de otras alternativas y la acuciante necesidad de ahorro energético en pro del ahorro monetario y del medio ambiente (las bombillas incandescentes tenían niveles de plomo peligrosos y metales pesados tóxicos), provocaron la caída en picado de este producto. 

El problema de la bombilla incandescente es que es muy ineficiente: el 95% de la electricidad que consumen se transforma en calor y solo el 5% en luz. En consecuencia, a partir del 1 de septiembre de 2009 dejó de fabricarse en Europa tras más de 130 años de existencia. La eliminación fue progresiva y tuvo lugar entre 2009 y 2016, siguiendo las directrices de la Directiva 2009/125/CE del Parlamento Europeo. Esta norma tenía por objetivo instaurar “un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos relacionados con la energía”. 

En su lugar comenzaron a utilizarse halógenos, lámparas compactas fluorescentes (CFL) y, sobre todo a partir de 2015, luces LED. Este tipo de luz ultraeficiente es básicamente un diodo que transforma en luz entre el 80% y el 90% de la energía consumida. La primera luz led visible para el ojo humano fue creada por el americano Nick Holonyak Jr en 1962. Para ello utilizó como semiconductor fosfuro de arseniuro de galio (GaAsP), al que aplicó la técnica de la emisión estimulada para conseguir una luz roja. En las décadas posteriores llegaron los LEDs verdes, blancos y azules. Estos últimos fueron creados por Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura, consiguiendo una luz de alto brillo. 

Ya en el siglo XXI se redujeron los costes de producción de estas bombillas. Los usuarios las pudieron comprar a precios asequibles hasta el punto de convertirse en las más compradas a nivel global. Además, las características de composición de las bombillas LED permitieron crear sobre ellas las bombillas inteligentes.

Fotografía de bombillas LED estilo globo.
Bombillas LED estilo globo. / Fuente: CableLamp.

Qué es una bombilla inteligente

Como las bombillas led no tienen el cableado ni los filamentos de los modelos incandescentes, este espacio libre permitió a los ingenieros diseñar luces que llevan insertadas tecnologías más propias de un teléfono móvil que de una bombilla donde destacan los microchips. Por ejemplo, es habitual ver en el interior de una bombilla inteligente una malla de Bluetooth para su control inalámbrico, una antena de alta potencia con amplio radio de control, una memoria flash y un reloj de tiempo real para almacenar ajustes de forma fiable, tal y como explica Strategy Dynamics en este artículo publicado en ‘Medium’

Por lo tanto, una bombilla inteligente es básicamente una bombilla LED con elementos que le permiten conectarse a una red Wi-Fi y Bluetooth y ser controlada a través de otros dispositivos como móviles y ordenadores. 

Su utilización se integra dentro de lo que se conoce como casa inteligente o smart home, es decir, una vivienda que está formada por dispositivos conectados entre sí que nos ayudan a monitorizar, controlar y automatizar diferentes aspectos: desde la iluminación, pasando por utilidades de entretenimiento y seguridad hasta la salud. Podemos gestionar todo a través de nuestros teléfonos móviles, también inteligentes y conocidos como smartphones, tablets, ordenadores y con nuestra voz principalmente mediante altavoces inteligentes como al el Google Nest de Google o Alexa de Amazon

Todo lo mencionado anteriormente se enmarca dentro de la domótica, o lo que es lo mismo, el “conjunto de sistemas que automatizan las diferentes instalaciones de una vivienda”, según la Real Academia Española (RAE). 

Cómo funcionan las bombillas inteligentes: de las regulables a las RGB

La principal diferenciación que se puede llevar a cabo entre bombillas inteligentes viene determinada por el número de colores que pueden reproducir. Por un lado, están las bombillas regulables, que varían de color en función de su temperatura y de la intensidad del mismo. Por otro lado, las bombillas RGB con la posibilidad de cambiar de color cuando se prefiera dentro de un rango específico. 

En CableLamp, tienda de referencia en el sector de la iluminación a nivel nacional, disponemos de ambos modelos. Además, todas las bombillas inteligentes de nuestro catálogo son LED, cuentan con conexión Wi-Fi y pueden ser controladas en remoto a través de apps o de los sistemas de asistencia de voz de Google Home y Amazon Alexa. 

Bombillas inteligentes regulables

Un primer modelo destacable es el de la Bombilla Edison ST64 transparente. Al no contar con partes de plástico, puede hacer las veces de bombilla decorativa cuando está apagada. Por el contrario, cuando está encendida es una bombilla de máxima calidad con una temperatura de color que oscila entre los 1800K y los 3000K, variando de una luz más amarilla a una más clara. 

Tres de nuestras bombillas smart permiten el cambio de color de luz (fría, neutra y cálida), así como la regulación de la intensidad desde el 1% hasta el 100%. 

Con características similares a las anteriores, disponemos de una gama de bombillas con diseño en forma de globo, que hacen las delicias de los apasionados por la decoración. Por su parte, la bombilla estándar LED smart permite regular la intensidad desde el 15% hasta el 100%, mientras que la bombilla vela presenta un diseño más estrecho.

Bombillas inteligentes regulables y RGB

Los modelos que comercializamos en CableLamp comparten la posibilidad de regular la intensidad y la temperatura del color y, además, permiten cambios de color a rojo, azul, verde y violeta. La principal diferencia entre ellas es la intensidad lumínica, un parámetro presento con las siglas “Lm” en la descripción del producto. 

Cómo conectar bombilla a Alexa

En noviembre de 2014, Amazon presentó Alexa, un asistente virtual controlado por voz a través de una app en el móvil y altavoces inteligentes fabricados por Amazon como, por ejemplo, el Echo Dot, el Echo Show y el Echo Studio

Conectar una bombilla inteligente a Alexa es muy sencillo. Estos son los pasos a seguir:

  1. Descarga y abre la app Alexa en tu móvil.
  2. Abre la pestaña de “Más” representada por tres líneas horizontales y después selecciona “Añadir dispositivo”.
  3. Selecciona el apartado “Luz” y encuentra por la marca y el modelo la bombilla que deseas conectar. 
  4. Sigue las instrucciones presentadas para configurar todas las opciones de la bombilla. 
  5. Según el tipo de bombilla, podrás variar su intensidad, la temperatura y el color. Además, se podrán hacer programaciones de encendido y apagado por horas.

Cómo conectar bombilla a Google Home

En mayo de 2016, Google lanzó su propio asistente virtual, llamado Google Assistant. Este se integró en los teléfonos Android y en los altavoces inteligentes de Google y otros de diferentes marcas, como por ejemplo el Google Nest Mini, el Google Nest Audio y el Google Nest Hub. Todas las interacciones del asistente virtual y los dispositivos se canalizan a través de la app Google Home. 

Conectar una bombilla inteligente a Google Home es muy fácil, pero varía de si son bombillas Made For Google o bombillas compatibles con el Asistente de Google. Estos son los pasos que debes seguir en cualquiera de los dos casos:

Cómo conectar bombilla Made For Google a Google Home 

  1. Coloca la bombilla en la misma habitación donde se ubica el altavoz.
  2. Descarga y abre la app Google Home
  3. En la zona superior izquierda selecciona “+”, clica en “Configurar dispositivo” y elige la opción de “Dispositivo nuevo”
  4. Selecciona la bombilla adecuada.
  5. Elige la habitación o espacio de la vivienda donde se ubica.
  6. Espera a que se configure la luz inteligente. En este paso, la bombilla puede parpadear.
  7. Pulsa en “Hecho” cuando la app te avise de que la luz está lista.
  8. Controla cualquier detalle de la bombilla a través de la app o del altavoz inteligente.

Cómo conectar bombilla compatible con el Asistente de Google a Google Home

  1. Revisa las instrucciones del fabricante y descarga su app, si es que así lo pide.
  2. Descarga y abre la app de Google Home una vez que esté instalada la bombilla.
  3. En la zona superior izquierda selecciona “+”, clica en “Configurar dispositivo” y elige la opción de “Funciona con Google”.
  4. Sigue las instrucciones que aparecen en pantalla para completar la configuración.

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